EL ARCO Y LA FLECHA, COMO POSIBLE PUNTO DE ACULTURACION ENTRE LOS MUISCAS Y LOS PANCHES

El tema indígena nunca ha sido una preocupación mayor para la sociedad colombiana, lo que esta fundamentado en el pensamiento de cada colombiano, quien no se siente identificado por su pasado indígena, otro obstáculo para el estudio de este tema son las fuentes mismas, las cuales, o no han sido del todo estudiadas o son muy confusas.

A mi respectar, el tema de los Muiscas me es muy interesante, y al estudiar las fuentes o los autores que tratan sobre esta cultura, vi una pequeña o insignificante contradicción, que quizá no sea muy trascendental, pero a la hora de entrar a ver mas me di cuenta que se trata de una problemática interesante. Esta problemática no solo la constituye ella misma en si, si no también las fuentes, y los imaginarios que se tiene del pasado.

En un principio debo aclarar que este escrito no se trata del resultado final de una investigación, sino más bien creo que es un punto para comenzar a explorar esta temática, de igual forma hay muchas mas fuentes y tipos de fuentes que revisar.

Al comenzar a ver las fuentes que me hablan de los muiscas, y al ver el espacio reservado a las cuestiones militares, vi que los autores generan contradicción entre si. Al describir el armamento con el que los muiscas iban a la guerra, para Fray Pedro Simón “Y así hallaron los bien proveída de todo esto: unas casa llenas de macanas, dardos, lanzas, flechas, tiraderas, arcos que tiraban los esclavos panches y calimas que tenían y también llevaban a las guerras” , esta cita nos puede decir mucho acerca del contacto entre los panches y los muiscas, (aunque también nombra a los calimas, no me detendré en ellos), pues estos pueblos estaban en constantes guerras en el occidente del territorio muisca, el hecho de tener esclavos de guerra panches, nos muestra en primer lugar el entendimiento del español sobre el cual se construyo el indígena, y en segundo lugar la evidencia del contacto entre estas dos culturas, cabria una pregunta, en este sentido ¿era necesario un panche para hacer uso del arco dentro de la cultura muisca?
Muchos autores nos describen lo fundamental que es para el panche el arco “…todos con sus altos y descollados penachos de plumeria de hermosos colores que causaba alegría al verlos desde aquellos altos, todos apercibidos de sus arcos y flechas de veneno…” , entonces una posible respuesta seria que el arco se convierte en un elemento material que une a estas dos culturas, sin embargo decir esto es muy apresurado aun.

Aunque para Gonzalo Aguirre Beltrán, aculturación por tanto significa contacto de culturas , y si tenemos en cuenta la aceptación del termino aculturación por parte de la Enciclopedia internacional de Ciencias Sociales “El término 'aculturación' se acepta ampliamente entre los antropólogos americanos, para referirse a los cambios que se producen cuando se juntan sociedades con diferentes tradiciones culturales” , vemos que los muiscas y los panches simples estuvieron en un proceso de aculturación que no solamente es medido por el arco y la flecha sino por otras razones como las económicas por ejemplo., pero de igual forma me parece apresurado llegar a decir que el arco , como elemento de guerra fue totalmente ajeno a la cultura muisca.
Los autores al describir sobre los muiscas, una característica principal que se le atribuye a esta cultura es su tranquilidad con respecto a las cuestiones militares, si tenemos en cuenta esta característica en la problemática del arco y la flecha, nos resultaría que no vendría a ser importante el uso de esta arma, pues para el muisca no era un aspecto principal de su ser, como su lo era para el panche.

Rafael Antolinez, nos brinda una descripción sobre el armamento muisca, “…pero estábamos física y espiritualmente preparados para la guerra. Fabricábamos toda suerte de armas: macanas, lanzas, tiraderas, hondas, galgas, dardos incendiarios, arcos con flechas envenenadas, escudos…” , entonces encontramos un primer autor que nos presenta el arco dentro del arsenal muisca.

Para Francis Correa, “las macanas demandaban la fuerza de ambos brazos y las estolicas propulsaban flechas sin venenos, pues no tienen hierba” , y así podemos continuar con los autores que nos mencionan la existencia y la inexistencia del arco en la cultura muisca, lo que me parece conveniente es revisar otro tipos de fuentes que nos den solución acerca de esto, una de ellas son las imágenes actuales que se convierten en “ventana al pasado”, sobre las cuales se construye el indígena; no hay que negar que la primera impresión que se tiene del indio, es de una personaje semidesnudo y con plumas, ejemplo de esto son las distintas imágenes que encontramos a lo largo de Cundinamarca y Boyacá


Cacique Tundama, plazoleta del Tundama en Duitama Boyacá.


El muisca es visto como la tradicional del indígena, pero este tiene arco y flecha, otro lugar es en Suba al noroccidente de Bogotá, en donde se alza un mural que reconstruye el pasado y en donde se muestra al indígena muisca con arco y flecha. Sin embrago, ¿si el muisca no uso el arco y la flecha, porque se representa de esta forma?

Otro autores le dan gran importancia a este arma, el cual se ve presente en la tradición mitológica para Jesús Arango Cano, quien escribe sobre la mitología precolombina, hace referencia al mito de Hunzahua, Zaque de Tunja, quien por cometer delito de incesto, se ve obligado a huir de su territorio y la huida la hace de la siguiente forma, “acto seguido tomo en sus manos un arco y una flecha, la que disparo a la bóveda celeste para que la saeta le indicase el camino que debía seguir” ,según este autor, aunque no lo esta diciendo de forma estricta el arco y la flecha si tiene lugar dentro de la cultura muisca.

En este punto, si tenemos en cuenta que la aculturación se trata de el contacto de dos culturas y la absorción mutua de elementos una de la otra, aparece en la historia una figura muy importante para que desarrollara este proceso entre muiscas y panches. No olvidemos que el pueblo muisca siempre estuvo en constante guerra contra los panches y que mutuamente se construían imaginarios, pero la guerra se volvía el lugar de encuentro de estas dos culturas, entonces el Guecha podría ser ese personaje que se convierta en el puente de aculturación. Antes que nada definamos lo que es un guecha, ya que “por ser belicosos estos indios panches y tan encendidas las enemistades que había entre ellos y los moscas, tenia el Bogotá en los pueblos de las fronteras de los panches, que eran Fosca, Tibacuy y Ciénaga, ciertos indios que llamaban guechas: hombres de grandes cuerpos valientes, sueltos determinados y vigilantes, a quienes les pagan sueldos, plazas aventajadas por mejores soldados. Estos andaban siempre trasquilado el cabello, horadadas las narices y labios, y a la redonda de todo el circuito de las orejas atravesados por otro agujeros que tenían muchos canutillos de finísimo oro, y los agujeros de los labios narices eran también para poner de los mismos, pero aquí no se les ponía hasta que iban matando indios panches, de manera que cuantos indios mataban, tantos canutillos de fino oro se colgaban de las narices y labios” , la anterior descripción me pareció perfecta para ver varios aspectos de lo que significa el guecha y lo que yo propongo al decir que este se convierte en el puente de mayor contacto entre los muiscas y los panches.
Seria extremista decir que estas culturas solo tenían contactos por cuestiones militares, por que el oro los muiscas lo consiguen a través de esta culturas, ya que en el territorio muisca no hay de este metal, sin embargo el guecha como agente que mas se enfrenta a la cultura del panche, es el que puede ser ese portador de elementos apropiados para desarrollar este proceso de aculturación. Algo muy impórtate es la construcción que fray Pedro Simón hace de este grupo, (aunque es una descripción muy medieval) pues les da toda una trascendencia ideológica y les da un lugar en la sociedad, como protectores del Bogotá.

Ya para finalizar, si vemos que el arco y la flecha esta presente en al cultura muisca, tomando fuentes mitológicas, en cierta medida esto le da una temporalidad, la que correspondería a una gran cantidad de tiempo que, por otro lado hay evidencia arqueológica de la existencia del arco en el territorio muisca, y la representación del mismo en los tunjos muiscas.

Otro punto que debemos tener muy presente es la característica que los autores le atribuyen la los muiscas y los panches, pues mientras para unos las preocupaciones van en la economía, en la religión, en los político, para los otro las preocupaciones son mas guerreras (con lo que no estoy tratando de decir que el muisca es mas civilizado que el panches, seria ridículo decirlo), entonces el desarrollo del contexto seria distinto, el panche se desarrollaría en aspectos que le permitieran hacerse mas poderoso militarmente frente a su enemigo, el muisca solo trataría de resistirlo y de hay la importancia que tiene la historia del Bogotá como agente político. Teniendo en cuenta lo anterior y siendo más específicos, el arco y la flecha se desarrollan en distintos contexto, para uno se torna un arma fundamental en la guerra, para los otros es necesaria en la residencia. Personalmente no creo que el arco lo hayan conocido los muiscas gracias a los panches, si no que pienso que la aculturación de estas culturas se da en el desarrollo que tiene el arco dentro de un contexto especifico y en donde es principal para este contacto cultural del que nos habla Aguirre, el guecha, siendo mas específicos el guecha proporciona un tipo de aculturación que esta medido en la habilidad militar ya que era necesario que este tuviese condiciones similares al panche para resistirlo.

La habilidad militar de Zipa o Bogotá, es mayor frente a los Zaques, ya que el primero esta en constante contacto con el panche y de este apropia elementos que le sirvan el la guerra contra el Zaque, pero esto ya es otro tema.
Entonces el arco en relación al guecha podría ser un punto de aculturación entre estas dos culturas en la forma de usarse, “En la vanguardia de los ejércitos están los macaneros y laceros; les siguen los honderos y a estos, los arqueros, con gran pertrecho de flechas con puntas de hueso y dardos envenenados; con grandes arcos de cordeles templados”

Como había dicho al comienzo no voy a dar resultados específicos, pero creo que pude ver una problemática que nunca pensé que se vería desde el tema del mestizaje o de la aculturación, ni tampoco desde un elemento tan simple como el arco y la flecha. Pero creo que hay elementos para rescatar y que podrían ayudar en un futuro a el desarrollo de la problemática.




tomo 2” pp. 290