Al recibir Atahualpa la Biblia que Fray Vicente de Valverde le ofreció, el Inca casi inmediatamente la arrojó al suelo ya que desconocía la escritura y, por lo tanto, no tenía ningún significado para él y para su pueblo: se trata de un evidente choque de culturas. Tras la Conquista, los indígenas interpretaron el Cristianismo con sus propias estructuras mentales y conceptuales, dando génesis a una nueva concepción cultural de su religión y la de los invasores españoles: ¿qué ha sucedido entonces? Sin duda alguna, un clarísimo proceso sincrético pero, ¿qué es exactamente el Sincretismo?

En primer lugar, pasemos una ojeada a la etimología del término y a sus primeras apariciones tanto en la lengua inglesa como en la española. En su forma moderna, sincretismo (y su equivalente en inglés, syncretism) provienen de la expresión latina syncretismus, la cual (a su vez) se deriva del término griego συνκρητισμός (synkretismos). Existe divergencia acerca del signifcado específico de este término primigenio pero generalmente se acepta el de "unión de comunidades". El uso más remoto que se conoce de la palabra se encuentra en el ensayo Amor Farternal de Plutarco, compuesto en algún punto del siglo I de nuestra era. Sin embargo no será hasta 1618 cuando aparece por primera vez en el Oxford English Dictionary como una entrada válida del idioma inglés
(ver Definición del OED). En términos generales, la definición brindada por el OED es mucho más rica que la que nos ofrece el Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española, (Buscar entrada en el NTLLE), el cual define sincretismo a partir del Diccionario de Autoridades de 1884 como un "sistema filosófico que consiste en la conciliación de diversas doctrinas", por otra lado el Diccionario da también como significado la "mezcla de opiniones". No obstante la definición de sincretismo para la lengua española no ha cambiando desde 1884 hasta 1989: sólo hasta 1992 se añadió un significado asociado a la linguística como "concentracion de dos o más formas gramaticales en una sola". Para el caso del idioma inglés, el OED brinda una definición ciertamente más amplia que la del NTLLE: "Unión o reconciliación ideal o perseguida de creencias o prácticas diversas u opuestas, especialmente en la filosofía o la religión". Adicionalmente, el OED incluye una definición desde el sentido psicológico que aparece originalmente en 1926 que se resume en el "proceso de fusionar diferentes ideas o sensaciones en una sola impresión general e inexacta".

Como es de esperarse, la definición de sincretismo va más allá de una definición enciclopédica y ha generado un cierto debate entre diversos profesionales de las Ciencias Sociales. Sería un trabajo extenuante remitirnos a cada una de las interpretaciones que posee el término pero podemos observar brevemente algunas. Por ejemplo, Álvaro Herrera Villalobos plantea que la praxis sincrética debe estudiarse también por fuera de la esfera de la etnología, disciplina que se ha limitado a observar las principales relaciones del sincretismo en el campo de los hechos mágico-religiosos. Para una comprensión mayor, podríamos entender el conjunto de prácticas observables desde la idea de sincretismo como un espacio de mezcla “multi e inter participativa de sucesos que ha caracterizado los acontecimientos artísticos, políticos, tecnológicos y sociales más importantes”. Al trascender el espacio disciplinar de la etnología encontramos en proyección el carácter polivalente de la idea de sincretismo, y así podremos identificar un campo estético en el que la definiríamos como promiscuidad que se acomoda y se adiestra a quien mejor la utiliza las operaciones del contexto cultural (Villalobos, 2006; pp. 402-405).
Es preciso tener en cuenta la presencia de definiciones de sincretismo por fuera de su valor positivo relativo al reconocimiento y a la inclusión de la diferencia. Para una definición del sincretismo en su valor negativo tenemos que: “El sincretismo totalizador, que busca integrar en un solo cuerpo a componentes de diversa extracción con la finalidad de lograr una unanimidad, es manifestación de autoritarismo y como tal puede ser encontrado bajo regímenes como el fascismo y el nazismo. En este sentido, el sincretismo totalizador es el opuesto a la modernidad cultural que privilegia la diversidad y la discordancia tolerante de creencias, prácticas y puntos de vista como formas de desarrollo del conocimiento y de la expresión” (Cohelo, 2000; pp. 449-450).

El sincretismo en el período colonial hispanoamericano

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Dama inca del siglo XVII, Autor: anónimo.
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Santiago Mataindios, Autor(es): Escuela Cuzqueña, Siglo XVIII.

No hay duda alguna en afirmar que los procesos sincréticos jugaron un papel central en la conformación de la mentalidad latinoameriacana durante la época del dominio español. Desde nuestro punto de vista pensamos que el término sincretismo es mucho más aplicable en contextos religiosos y/o artísticos, idea que profundizaremos más adelante. A manera de análisis, en la primera imagen encontramos diversos elementos tanto hispánicos como nativos (Incas), como por ejemplo el escudo de armas propio de la caracterización de un linaje o blazón propio del mundo español, que en los siglos XVI y XVII los conquistadores-encomenderos y sus descendientes trataron de demostrar y sustentar como recompensa de la conquista. Por el lado indigena vemos como la idea de nobleza y linaje incaico se funde con el mundo español logrando así un sincretismo de ambas concepciones para fines socio-políticos.

En la segunda imagen se reproduce la leyenda del Santo Patrón de España, El Apóstol Santiago quien fue considerado durante la Reconquista peninsular como santo y guerrero. En el Nuevo Mundo la figura del Apóstol Santiago se reproduce ya no como adalid contra el infiel, sino contra el paganismo, es por ello que Santiago es evocado durante los enfrentamientos de la conquista como reproducción de ese universo medieval castellano.

Por otra parte hay que aclarar que el sincretismo en América, también se encuentra inscrito el contexto lusitano (Portugal) y su interaccion con los pueblos aborígenes del Brasil, pero en particular con la presencia africana. Esta es importante puesto que desde el mismo siglo XVI hasta hoy en día, gran parte de la cultura de Brasil se encuentra cargada de elementos lusitanos y africanos.

Sincretismo religioso

El sincretismo recibe una fuerte interpretación desde lo religioso. Para Henrrique Urbano, el sincretismo designa una mezcla poco sólida de elementos de creencia o de rituales de procedencia varia y desordenada, extraña a una posible pureza de la doctrina o de las prácticas religiosas. Un caso en especial es el del teólogo franciscano brasileño Leonardo Boff, quien en uno de sus trabajos afirma que el cristianismo es esencialmente sincrético y que muchas de las experiencias religiosas en que abundan símbolos y ritos cristianos en medio de expresiones ajenas a las culturas que asumió el catolicismo tenido por ortodoxo, pueden muy bien ser aceptadas y valederas como legítimas. Para el caso peruano, el sincretismo se evidencia en las distintas representaciones que se realizan en torno a las deidades, sitios de adoración, huacas y (particularmente) el culto al Inca.


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"El primer mundo, Adán, Eva". Autor: Felipe Guamán Poma de Ayala.

En la anterior imagen se puede apreciar la combinación de elementos tanto de la religión católica como elementos religiosos andinos; se trata de una ilustración de la Nueva Corónica y Buen Gobierno de Guamán Poma de Ayala quien, dicho sea de paso, representa a los "padres" del mito fundacional cristiano con rasgos y acepciones propias del pueblo andino.

Tomando como base el significado del término sincretismo como el "sistema filosófico que consiste en la conciliación de diversas doctrinas", hay que entender que para que dicha conciliación pueda existir, debe preexistir un mundo conceptual que permita construir un puente conciliador entre las dos doctrinas. Los conceptos de las dos doctrinas deben tener puntos que se asemejen para facilitar la fusión las mismas, ya sea por contenido, forma, estructura o enseñanza. Esta condición es la que permite que los elementos en discordia se puedan unir, dando paso a nuevas estructuras que logran limar los conflictos que hicieron necesaria su aparición.

Debido al cuidado del asunto y a que el proceso no puede pasar por encima de las construcciones mentales que los individuos han realizado del mundo que los rodea, se necesitan de varios elementos que permitan la "elaboración o génesis" de un aparato mental en el que tanto un bando como el otro se sientan comprendidos en el resultado de la simbiosis. Para alcanzar ésto es ideal recurrir a 6 elementos básicos que afectan esferas tanto intelectuales como místicas; dichos elementos consisten en: Materia, Cosmos, Relación Presencial, Relación Verbal o Escrita, Llaves del Sentido y Sustrato Sagrado y Santo. Cada uno de estos elementos se encarga de dar cabida a todo aquello que tiene que ver con la mística teológica que encierra la religión. El primero de ellos, la Materia, es el fundamento material que permite que no mute el símbolo, es decir, el sentido sagrado del que se habla. El Cosmos es el escenario en el cual tiene lugar el evento simbólico y permite poder producir el símbolo. La Relación Presencial es el encuentro de aquella parte sagrada que se hace al fin visible y se manifiesta al hombre. Relación Verbal o Escrita: la sacra presencia entra en comunicación con el hombre y establece un diálogo que se entiende por lo general como la revelación, lo cual es el siguiente paso de la relación presencial. Las Llaves del Sentido Son los caminos para entender lo que el símbolo significa, para ello se hace uso de elementos que permitan su comprensión tales como la hermenéutica o los ideales que se tienen del símbolo; claro está, esto ocurre porque existe sólo una parte conocida del símbolo, lo que abre campo a la interpretación. El Sustrato Sagrado y Santo es lo que permite construir al símbolo, convirtiéndose así en el elemento unificador de todas las características ya mencionadas.

Para ejemplificar lo anteriormente planteado podemos citar la situación vivída en Nueva España entre la visiones azteca y española: “Los indios primero creyeron reconocer en Cortés al dios Quetzalcóatl que había vuelto del Lejano Oriente, rodeado de otros dioses, o bien descubrir en los religiosos la encarnación de los monstruosos tzitzimime, las criaturas de su “apocalipsis”. Por su parte, evangelizadores y conquistadores no se quedaron a la zaga y tomaron a los dioses indígenas por manifestaciones múltiples de Satán… El catecismo y la predicación fueron los canales principales del apostolado de los misioneros que toparon constantemente con los límites de la palabra. ¿Cómo hacer comprender ver seres, figuras divinas, más allá sin equivalente alguno en las lenguas indígenas o en las representaciones locales? ¿Cómo si no mediante aproximaciones que acusen su sustancia y su forma? Todo se prestaba a confusión y malentendido: el Míctlán náhua escogido para expresar el infierno cristiano no era sino una de las moradas de los muertos y, más todavía, un lugar glacial; el cielo cristiano designado por la palabra ilhuicatl no tenía sino unas cuantas cosas en común con el empiréo indígena y sus 13 niveles… que los religiosos habían adoptado para significar a Dios… Escogido como nombre para la Virgen María, Tonantzin había servido antes para designar una de las formas de la diosa madre, etc.“ (Gruzinski, 1991; pp. 186-187).

Sincretismo artístico LIGA LATINOAMERICANA DE ARTISTAS

Si bien el concepto de sincretismo artístico no se encuentra en una fase de desarrollo teórico tan avanzada (a diferencia del sincretismo religioso) si ha sido acuñado con bastante frecuencia por aquellos profesionales de las Ciencias Sociales interesados en el estudio de la Historia del Arte. Cabe destacar en este ámbito la aparición a finales del siglo XX de un movimiento denominado LIGA LATINOAMERICANA DE ARTISTAS, liderado por el antropólogo y artista colombiano ALONSO JIMÉNEZ, marcado por las concepciones híbridas del arte, publica su primer ensayo sobre SINCRETISMO Y ARTE en el año 1990, los artistas aglomerados en este movimiento sustentado en acciones híbridas, ha concentrado su esfuerzo en miradas puntuales dentro de la microcultura con el fin de extirpar de ella creoles estéticos, panlinguas y patois artísticos; sin desligarse de la tradición de la pintura o la acción performática. El alancance de este colectivo trasciende los conceptos del neobarroco de Sarduy al recomponerse él mismo desde lugares hostiles para la creación como albergues psiquiátricos, lupanares, calles de mercados informales, exposiciones en lotes urbanos baldíos y quemas plastico poéticas, sumergiéndose en los fenómenos propios de cada pueblo, ciudad o espacio al que se liga el sujeto artista. Así mismo, lo sagrado y lo profano mantienen su adhesión al mismo hecho del arte, pues, sincretismo como base histórica de la mezcla posee una relación fuerte e íntima en el espíritu del hombre y en todos los pueblos de la tierra.

La Liga Latinoamericana de Artistas, ha consolidado su acción en medio de la transversalidad de las artes, llegando a construir discursos variados a través de la plástica, la poesía y el ex libris aplicados al LIBRO DE ARTISTA, incursionando también las esferas de la dramaturgia, con intervenciones plásticas en proyectos como TEATRO DE ESQUINA, donde Jiménez y el actor y dramaturgo César Badillo, aplicaron la técnica denominada por ellos "defenestración", término tomado del psicoanálisis, donde la plástica se hace para teatro y el teatro para la plástica, aportando instalaciones y variaciones del performance en medio del teatro, dejando de lado los viejos discursos del telón de boca .

Podemos afirmar por tanto, que el SINCRETISMO, como una mirada interior a la culturas de América, ha seguido los pasos de artistas como Elso Padilla de Cuba, Pancho Goitia en México, el escritor y antropólogo Manuel Zapata Olivella en Colombia , el arquitecto y dramaturgo Santiago García en Colombia, el pintor Joaquín Torres García en Uruguay, el Arte de Tigua del Ecuador, la salvaje María Villa de Colombia, Mestre Didi de Brasil, Tomás Moinello en Cuba, o el mismo Isidore Ducasse Conde de Lautremont, nacido en el Uruguay y quien desde su literatura ya hacía referencias a mitos como el del chotacabras o el del hornero y las enseñanzas del fuego propias de las tradiciones de los Jíbaros reducidores de cabezas del Ecuador o de los Pawnees . Así mismo, muchas de las propuestas y pensamiento que han surgido del sincretismo planteado por Jiménez, tienen que ver con antropofagia de Oswald de Andrade en Brasil, en una cadena de pensamientos cimarrones que tienen también asiento indiscutible en las posturas artísticas de haitianos como Basquiat, Termidor o Exxile y muchos otros artistas salidos de la tradición antillana de las plantaciones o desde la dominación europea e imposición de mano negra esclava entre 1600 y 1700. Es muy valioso el aporte que de manera autónoma y lejos de los circuitos y los hipercentros del arte, se ha ido construyendo como una amalgama de sentido y reconstrucción de tejido plástico, poético y musical con ideas y discursos propios de la mezcla, que no es oriunda de un sólo lugar, sino conquista universal del hombre, en cuanto ser que infuye y se deja infuenciar por las culturas que lo afectan.

De igual manera, tiene que decirse del sincretismo, que no corresponde en nada a los nuevos recursos del mass-media, en la medida que no se deja permear por la imagen volátil y efímera, puede afirmarse que este movimiento no se adhiere a la mezcla vertiginosa de la red, la razón es sencilla, el sincretismo es histórico y no ecléctico, mientras sincrtetismo busca su razón y su origen en el arte y en el maridaje de fenómenos de índole transcultural ya sea por apropiación, intercambio o imposicón, el mass-media se ubica en las esferas del goce mediático, hasta en el goce de la muerte en directo o en la etapa de la búsqueda del cuarto de hora de la fama en acciones como la ingesta de fetos humanos en Bienales Internacionales coko recurso fatuo que sobrepasa la ética por medio de la estética, accciones estas que están en otro polo y que no corresponden a la acción sincrética.

Para el caso colonial hispanoamericano, el arte fue inicialmente inspirado por la religión, por lo que las prácticas sincréticas se manifestaron no sólo a un nivel mental e inmaterial (como la concepción del dios mayor, ciertas actitudes religiosas, etc.) sino también a nivel manual y material. Un claro ejemplo de este sincretismo artístico se evidencia en un momento del video con el que se inicia el presente artículo, en el que un artista andino recubre con láminas de oro una estatuilla de Santa María a la usanza de sus antepasados indígenas, quienes realizaban el mismo procedimiento con las efigies de sus ídolos. Por arte nos referimos tanto a escultura como a pintura y es claro que tanto artistas españoles como nativos apropiaron conceptos que se tradujeron en una combinación de técnicas de trabajo e ideales artísticos que conformaron un inmenso legado de prácticas sincréticas materiales. Como es lógico, el sincretismo artístico es de aplicación global y pueden existir millones de ejemplos de este proceso alrededor del mundo y a través de diversos momentos históricos. Finalmente, algunos pocos autores han hablado de sincretismo arquitectónico; sin embargo, la validez del concepto es cuestionable en la medida en que existe un término específico para dicho proceso: el eclecticismo, que no es, por el momento, uno de nuestros objetos de estudio. *

A manera de conclusión...

Después de observar algunas de las más importantes concepciones que se han formulado a propósito del término sincretismo, hemos llegado a la conclusión general de que el término es perfectamente aplicable a procesos culturales de "fusión" o "reconciliación" de sistemas mentales o materiales opuestos referidos específicamente al sentimiento religioso o a la práctica artística. El sincretismo como proceso ha existido a lo largo de la historia de la humanidad y se proyecta incluso hasta nuestros días bajo la forma, por ejemplo, de nuevas corrientes artísticas o de sectas religiosas que pretenden establecer verdaderos "cocteles" de creencias religiosas diversas. No obstante, la significación de la palabra puede ser alterada para otros fines académicos que no deben ser desechados del todo.

Referencias

Algunos autores que trabajan el tema del Sincretismo y temas asociados:
  • Guerreira, María Concepción. "Evangelización y sincretismo religioso en los Andes". En: Revista Complutense de historia de América. n 19. Madrid. Ed. Complutense. 1993. pp. 11-19.
  • Duverger, Christian. La conversion de los indios de Nueva España. México. Fondo de Cultura Económica. 1993.
  • Herrera Villalobos, Álvaro. “El sincretismo y el arte contemporáneo latinoamericano”. En: Ra Ximhai: Revista de Sociedad, Cultura y Desarrollo Sustentable. Universidad Autónoma Indígena de México, Vol. 2. Número 2. Mayo – Agosto 2006, 393-417.
  • Cohelo, Texeira. “Sincretismo Cultural”. En: Diccionario Crítico de Política Cultural: cultura e imaginario. México. ITESCO-Conalcuta. 2000.
  • Gruzinski, Serge. La colonización de lo imaginario: Sociedades indígenas y occidentalización en el México español, Siglos XVI-XVIII. Fondo de Cultura Económica. México. 1991.
  • Gruzinski, Serge y Carmen Bernand. De la idolatría: Una arqueología de las ciencias religiosas. Fondo de Cultura Económica. México. 1992.
  • Duque, Félix. Comp. Lo santo y lo sagrado. Trotta. Madrid. 1993.
  • Ver, estudios de Alonso Jiménez, Sincretismo y su Arte Vernáculo, psicoanalisis y arte , pinturas, acciones urbanas y ex libris.
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